En un pueblo muy pequeño, hace mucho tiempo habitaba un pequeño niño llamado Simón este particular personaje era algo corto de estatura tenia un genio un poco difícil de tratar, el color de su cabello era tan negro como lo es la noche, su nariz era chata, sus ojos eran azules como el mar, su piel era blanca tenia una contextura un poco gruesa, sus cejas eran bastante pobladas y usaba un piercing en su oreja izquierda.
la casa de Simón era bastante grande, ya que vivía con su mama, su papa, sus abuelos y 2 tíos, era obvio que tenían que compartir una casa lo suficientemente grande para que no se sintieran estrechos; La puerta principal de su casa estaba echa de grandes tablones con un color envejecido, cuando esta es abierta lo primero que se visualiza de la casa es el zaguán, que al finalizar da inicio a unos escalones de cemento pintados de color negro que dan contraste con el color blancuzco de las paredes, en el primer piso al lado derecho de los escalones y hacia el fondo se encuentra la cocina, la cual es de un tamaño muy normal (no muy grande ni muy pequeña) A la derecha se abre una puertecita; da paso al baño principal. A la Izquierda esta la sala donde se reúnen Simón y su familia para compartir un programa de televisión u otras actividades en el segundo piso hay 5 habitaciones todas con suficiente espacio como para acomodasen a todas anchas, Al cabo del pasillo se encuentra un pequeño balcón de donde se puede divisar gran parte del parque principal del pueblo.
En la habitación de Simón, sobre su cama se hallaba un osito de peluche, el cual era su juguete preferido, este era un osito formado de pelo artificial y por dentro estaba relleno de algodón.
este oso se parecía a uno verdadero pero más redondo, sus ojos eran redondos, tenia cuatro patas corticas, y una nariz redonda y de color negra, su barriga era redonda y grande, dos orejas también redondas, y una cabeza bastante grande, dos ojos marrones y redondos y una boca mas bien algo chiquita.
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